El ensayo de Daron Acemoglu, "Los daños de la IA", aboga por una amplia regulación estatal de la inteligencia artificial (IA) para mitigar los riesgos sociales y económicos. Este artículo presenta una crítica sistemática de este enfoque, basada en la teoría del orden espontáneo de Friedrich Hayek, el principio de escasez económica de Milton Friedman y la metáfora de la cooperación descentralizada de Leonard Read. Argumenta que intentar regular centralmente un fenómeno tan complejo como la IA cae en la "fatal arrogancia" de ignorar la dinámica del conocimiento disperso y la coordinación espontánea entre los agentes del mercado. A través del análisis de la cadena de producción global de la IA y sus múltiples componentes interdependientes, demostramos que los mercados libres y la competencia constituyen instrumentos más eficaces para la mitigación de riesgos que las regulaciones centralizadas, que tienden a inhibir la innovación y crear distorsiones económicas.