El Fondo de los Empleados (FGTS) fue creado por el Gobierno Federal de Brasil para “proteger” al trabajador despedido sin justa causa. De acuerdo con sus reglas, el saldo de la cuenta del FGTS está formado por depósitos mensuales y obligatorios realizados por el empleador. Los empleados pueden retirar su dinero en momentos especiales, definidos por el gobierno. Este artículo tiene como objetivo analizar los efectos reales de esta regulación en Brasil, así como evaluar los beneficios de la extinción del fondo. Es claro que esta intervención del gobierno interfiere en el ambiente de intercambios voluntarios entre empleados y empleadores, aumentando el costo del trabajador. También provoca el efecto adverso de aumentar la rotación en el mercado de trabajo porque incita al trabajador a actuar de forma que provoca un despido para acceder a este recurso. Además, la preferencia por los recursos en la actualidad se observa al analizar los resultados de la medida de flexibilización de recursos que se llevó a cabo en 2019. Más de 12 millones de trabajadores optaron por recibir anticipadamente sus recursos. Además, el retorno financiero del FGTS es muy bajo para sus accionistas. Los datos muestran que el dinero que está estancado en el FGTS rinde por debajo de los niveles promedio de ingresos en aplicaciones riesgosas similares. Quien gana con esto es el gobierno, que puede utilizar los recursos baratos de este fondo. De esta manera, el fin del FGTS en Brasil traería mejoras significativas en la productividad y las asignaciones en el mercado laboral brasileño.